Artista e arte
Hace 6 meses
| Tapa forrada con papel madera y pinturas aplicadas |
| Libreta interior de frases y poemas |
| Algunos folios con personajes en recuadro |
| Más folios, con retratos estelares. |
| Una galería animada en páginas de revista |
| Pegatina de figuras, también en la contratapa |
y como evidencia bien valen estas fotos. Es que estuve a tan sólo un par de pulidos vidrios con marquitos alambrados de haber figurado en las nóminas de niños "nerd", pero los potecitos que mi abuela me preparaba con zanahoria rallada en las meriendas (totalmente verídico), acaso más que la calidad de mi vista, salvaron este destino. El hecho concreto es que mi dotación no ha sido nunca súper-establecida. Más allá de lo ordinario en mí, tengo por cierto que mi perfil de personalidad ha solido encajar con los de los que encajan de manera menos frecuente. A pesar de algunos atenuantes, lo antedicho, en suma con la conocida crueldad y -hay que decirlo- cierta mediocridad, que suelen dispensar los entornos con baja tendencia a la apertura y la complejidad, en poco ayudaron a que esa
personita, que desde mis entrañas pujó por ser sí misma, se desarrollara plenamente desde sus primeros brotes. A quienes he agradado y me han querido bien, a quienes agradar ni hacerme querer bien supe, antes y ahora, deben saber que mi supervivencia ha sido feliz, y a ellos gracias, hoy muy feliz. Viva la inteligencia emocional...viva, viva.

Cuando era niña practiqué pádel por dos años, voley durante varios, un tiempo fui a aprender a tocar el órgano y a cantar en un coro, otro año hice natación; como era además necesario en mi época, por supuesto estudié lo básico de la computación, y por más de una década estuve aprendiendo dibujo y pintura, hasta la naturaleza muerta, que posts más abajo, ya les he mostrado. Según la foto, también supe incursionar en el piano; no faltó la flauta dulce, el ajedrez, ni los juegos de magia con cartas.
Tras un muy airoso, pero no raudo paso por casi toda la cadena de casas de estudio, esto es, secundaria, primaria, preescolar, y la excepción del jardín de infantes (del cual deserté por aburrimiento, ya que tenía intereses superiores que atender, como por ejemplo, juntar bichos bolita en el patio de mi abuela)- llegó el pasaje a la Facultad y, con ello, prontamente, otras actividades, ciertamente estimulantes. Antes de esto, el hallazgo de personas no había sido mi fuerte... inteligentes, sensibles, sarcásticas, eficientes, generosas, libres, tenaces, creativas, pensantes, apasionadas, expresivas, justas, sabias, audaces...francamente, no había sido mi fuerte. Hasta que mi esfera empezó a rotar. A esas personas, que le dan sentido a los caminos, las de antes, las de ahora, las que vienen... las seguiré encontrando para seguir andando, pues, como sean, de nada he aprendido más que de las personas con quienes me he cruzado, y poco me hace más contenta que, ciertas de ellas -con la misma frescura que mi amiga de la infancia- cada tanto, en este blog, o por los pasadizos de la vida, me llamen AMIGA.
A propósito, mi abuelo era, mi madre es y yo elegí ser siempre hincha del Club Atlético Independiente de Avellaneda. Por si quedan dudas del fuerte vínculo con mi estimada prima, voy a agregar que también es seguidora del Rojo, como le llaman al club de mis pasiones, por el color de su gloriosa camiseta.
El lugar donde crecí es un pueblo muy pequeño y conocido (por sus habitantes, que se lo conocen de punta a punta), situado en el extremo sur de la provincia de Santa Fe (Argentina), donde el Arroyo del Medio sirve como límite natural con la (naturalmente vecina) provincia de Buenos Aires. Aproximadamente, sesenta kilómetros hacia el noreste (si mal no me orienté ni mensuré distancias) dentro de la misma provincia, y sobre el río Paraná, se encuentra Rosario, la ciudad donde actualmente me ubico (dicho esto con la mayor de sus acepciones) y donde, causalmente, también nací. De ahí, su resonante y destacada: insignificancia. No obstante este dato, Rosario es una de las mayores urbes del país, cuna de célebres personalidades, gloriosos sucesos y escenarios magníficos, sitio estupendo para una vida de expectativas, amistades y conquistas.
con mis allegados, siento que están tentados de venírseme encima para estrujarme los cachetes, que por fortuna, ya no son tan prominentes, porque la sola
idea me asusta un poco...
